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10 aprendizajes que me han hecho crecer como emprendedora

Emprendimiento
04/05/2020 12:25 pm

A finales del pasado mes de febrero me encontraba celebrando los 5 años de vida de Amaranto. Lo que un día fue un sueño, cumplía ya 1,825 días dando frutos. 

 
Y puedo decirte que a lo largo de todos estos años, viví días de celebración, frustración, angustia, aprendizaje, retos, dudas, pero, sobre todo de mucha, muchísima, satisfacción. He aprendido tantas cosas en este camino, que hoy quiero compartirlas contigo y dejarlas plasmadas en este espacio. Porque, quién sabe, quizás tú también emprendiste y te vas a identificar con todos o con algunos de mis propios aprendizajes. O tal vez ya llevas algunos años como yo, pero no te habías tomado aún el tiempo de hacer este análisis. 
 

10 cosas que aprendí en el camino y que me han hecho crecer

 
A continuación te comparto diez de los aprendizajes más importantes de mi trayectoria como emprendedora y como desarrolladora de contenido para diversos medios. Porque, algo que te puedo corroborar es que llevo 5 años como emprendedora, pero antes de eso trabajé 7 años adquiriendo habilidades, experiencia y confirmando que lo que hago, sí es mi pasión. En total son ya 12 años de vivir haciendo lo que me gusta: crear contenido escrito. 
 
1. Creer en mi experiencia 
No te voy a mentir, siempre existe la comparación, la duda y la incertidumbre. Sin embargo, algo que caracteriza a los grandes emprendedores, empresarios y personas de éxito es confiar en que su trabajo aporta. Yo siempre he creído en mi capacidad de hacer las cosas, pero también he tenido presente que siempre hay espacio para mejorar. Por lo que aprovechar todas las oportunidades ha sido un punto de partida para sentirme cada vez más cómoda haciendo lo que me gusta, sin miedo. Mi experiencia me ha permitido hablar en público sin miedo, cobrar sin sentir que está mal e inclusive a negar mis servicios a quien creo que no le da el valor suficiente. 
 
2. Poner límites 
Cuando empecé acepté todo tipo de proyectos, todo tipo de actitudes y hasta ceder o reducir el costo de mis servicios de elaboración de contenido. Ya que no era lo mismo trabajar como parte de un corporativo o una agencia, a tener que yo misma negociar. Conforme investigué el mercado y pasaron los años me di cuenta de que había clientes que de verdad estaban dispuestos a pagar el costo total de mis servicios. Porque como bien me lo dijo mi papá al año de haber empezado: "Si un prospecto no puede pagar lo que vale tu trabajo, entonces no está destinado a ser tu cliente". En ese momento me costó aceptarlo, ¡yo quería proyectos! ¡Yo quería trabajar! Pero, el tiempo es lo que tiene, te enseña a poner límites y a decir "no"; o alzar la voz cuando se enciende ese foquito rojo de "alerta" en tu mente o en tu intuición. 
 
3. Ser auténtica 
Es completamente válido leer artículos, escuchar entrevistas, platicar con otros dueños de negocio y ver cómo operan negocios similares al tuyo para encontrar inspiración. Lo que es inaceptable es copiar. En este mundo hay una enorme cantidad de maneras de hacer las cosas. Y yo, particularmente, me he dado cuenta de que la gente conecta mejor conmigo cuando soy yo misma. Comprendo que no conectaré con todos, pero sí conectaré con aquella gente que busco. ¿Cómo he logrado ser auténtica en mi negocio? A prueba y error, pero siempre escuchando mis límites. ¿Cambiar el formato de publicaciones? ¡Claro! ¿Ofrecer contenido en formato video? ¡Por supuesto! ¿Seguir un guión para parecer de cartón? Jamás. ¿Convertirme en el clon de alguien más porque a ese "alguien más" le funcionó esa fórmula? ¡Definitivamente no! 
 
4. Reconocer la importancia de conectar con gente nueva y diferente 
Emprender puede llegar a ser un camino solitario. Esto es algo que muchos emprendedores afirman, incluyéndome. Sin embargo, me di cuenta de que esto podía cambiar un poco si me daba la oportunidad de conocer gente nueva y diferente a mí. Esto siempre me ha permitido conocer otras maneras de hacer las cosas, comparar mi historia, disfrutarla más, compartir, reír y, sobre todo, darme cuenta de que todos coincidimos en algún punto. Algo que me hace sentir acompañada. Es solo cuestión de querer conectar, querer conocer y darnos la oportunidad de escuchar con atención. 
 
5. Afinar mi radar para saber quiénes sí y quiénes no son clientes potenciales 
No sé si alguna vez has visto el meme que muestra la imagen de un caballo en donde su primera mitad está dibujada por un niño pequeño y la otra mitad dibujada con total profesionalismo. Bueno, este meme está acompañado por la siguiente frase: "When your client asks is you can do it cheaper". Esto refleja perfectamente la realidad de muchos “clientes”. Me ha sucedido a mí y le ha sucedido a muchos emprendedores a mi alrededor. Al principio no sé si duele o molesta, pero con el tiempo agradeces haber coincidido con estas personas porque te afinan el radar. Por supuesto que es válido ser flexibles o estar abiertos a la negociación, pero si alguien desde el principio te hace un comentario de este estilo, ten cuidado. 

¿Quieres aprender a detectar a tus clientes potenciales? Te recomiendo leer mi artículo Detecta a tus clientes potenciales por medio de dos afirmaciones.

6. Comenzar a trabajar hasta haber recibido el anticipo
Es bonito creer en la gente de manera genuina y confiar que todos pueden ser igual de responsables, cumplidos y honestos que tú. Desafortunadamente confiar ciegamente es un error. En los negocios he aprendido que no todo el mundo tiene el mismo grado de responsabilidad y honestidad. Por lo que es fundamental dejar siempre las reglas claras y siempre solicitar un anticipo antes de brindar tus servicios. Al menos en mi giro esto es posible y me ha salvado de muchos malos ratos. ¿En tu empresa o en tu giro esto no aplica? Entonces te recomiendo contar con un contrato que confirme el compromiso de ambas partes.

7. Ser autodidacta
Buscar la manera de hacer las cosas es indispensable para crecer e innovar. Yo sin darme cuenta fui desarrollando desde hace muchos años esta gran cualidad. Aprendí a buscar cómo hacer las cosas cuando por falta de tiempo o de liquidez no me era posible acudir a un curso o delegarle a alguien más una responsabilidad. Así descubrí el programa que utilizo actualmente para hacer los diseños para mis redes sociales y las de mis clientes. Así también aprendí a hacer un plan de contenidos que me funcionara, a grabar, editar e incluso a comenzar un podcast. Si uno quiere, siempre busca la manera; el cómo sí en lugar del cómo no.

8. Aceptar que un contrato no te asegura nada
"Paola, arriba decías que era necesario un contrato para asegurar mis proyectos". Sí, así es. ¡Y no mentí! Porque un contrato es fundamental cuando de asegurar el cumplimiento de pagos y entregas se trata. Sin embargo, también he aprendido que si un cliente te hace firmar un contrato, es importante leer las cláusulas con atención. En esta cuarentena casi se cae un proyecto que tenía "asegurado" por un año, ¡un año! Y pongo "asegurado" entre comillas porque también en esos mismos contratos puede decir algo como: "Es posible cancelar todo el proyecto si se te avisa con un mes de anticipación". Obvio no con estas palabras, pero como todo en la vida: nada está asegurado. Así que no te fíes al 100% de los contratos e intenta no poner toda tu apuesta en un solo proyecto.

9. Respetar mi trabajo al establecer mis precios
Para hacerlo yo me hice la siguiente pregunta: "Paola, ¿cuánto valoras tu trabajo?". Esto después de ver que mis cotizaciones en un principio eran rechazadas; no por lo elevadas, sino porque en ese momento aún no había descubierto quiénes eran mis clientes ideales, pero esa es otra historia. El punto es que una vez que los definí comprendí que establecer los precios va más allá de "esto quiero que me paguen para yo poder asegurar una vida cómoda". Así no funciona. No puedes cobrar "x" por libre albedrío. Es importante que sondees a tu competencia, que analices el tiempo que te toma, tu experiencia y una serie de factores que son indispensables para fijar un precio acorde a lo que das. Y ojo, malbaratar tu trabajo solo por "vender" no solo evita que respetes tu tiempo, trabajo y experiencia. Hacerlo, de cierta manera, también demuestra que tus clientes no son únicos. Y cuando trabajas de tu pasión, te aseguro que cada cliente es único.

10. Confirmar que hacer las cosas bien siempre rinde frutos
Deje este aprendizaje para el final porque si algo me enseñaron en mi casa es que las cosas siempre hay que hacerlas bien. Esto es algo que siempre vi en mi casa tanto de parte de mi papá, como de mi mamá. Por lo que siempre me he asegurado de ser mi mejor versión para mis clientes. ¿Cómo lo he hecho? Siempre llegando a tiempo a mis citas de trabajo, aprendiendo a escuchar sus necesidades reales, cumpliendo con las fechas de entrega de los proyectos y, sobre todo, siempre buscando dar el extra. ¿Qué es el extra? Eso depende de cada cliente y de cada proyecto, pero básicamente es dar algo adicional. Te pongo un ejemplo, si yo quedé de entregar un lunes a las 4:00 p.m. y lo termino antes, pues lo entrego antes. ¿Crees que esto no hace la diferencia? Creeme, sí la hace. Buscar estas pequeñas ventanas de oportunidad es lo que hace que un cliente confíe en ti y es lo que te hace diferente de tu competencia.

Podría seguir y seguir con los aprendizajes, pero creo que estos resumen muy bien aquellos que me han permitido celebrar estos primeros cinco años de Amaranto. Sin duda me reconforta hacer este análisis y darme cuenta de que he ido afinando muchas cosas en el camino. Y si te soy totalmente honesta, me emocionan todos los aprendizajes que están por venir.

¿Cuál ha sido tu mayor aprendizaje como emprendedor(a)? Me encantaría saberlo.

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