Emprender, ¿cuál es el mejor momento?

Sun Jun 12 2016 07:21:42 GMT+0000 (UTC)


Autora: Paola Quintal


Como todo emprendedor, hace unos días decidí que era el momento ideal para salirme nuevamente, y completamente, de mi zona de confort. ¿Cómo lo hice? Presenté Amaranto durante las Noches de Pitcheo; evento organizado por Disruptive Angels en las instalaciones del Cowork. Y si bien en este artículo no les compartiré mi experiencia durante este gran evento, sí voy a hablarles de un tema que fue mencionado brevemente por uno de los expositores. 

La pregunta fue fácil y rápida, ¿cuál es el momento ideal para emprender? Y el expositor en cuestión se contestó a sí mismo y hacia el público: "Ahora mismo". Asentí desde lo más profundo de mi ser, ya que desde mi experiencia puedo afirmar que el mejor momento es ahora. Pero como todo, eso lo descubrí ya que había yo comenzado el proceso de emprender, una vez que ya había decidido renunciar a mi último trabajo dentro de una empresa reconocida, con horario fijo y sueldo asegurado. 

"¿No te dio miedo?", me preguntan muchas personas cuando se enteran de cómo llegué hasta aquí. Mi respuesta siempre ha sido: "No, nunca me ha dado miedo." Y es una realidad, ¿miedo a qué? La realidad es que un emprendedor, es emprendedor porque confía en sus capacidades para serlo. Y no solo eso, sino que además, está siguiendo su pasión, su sueño. Y por si no fuera poco, tiene sus razones bien claras. Te comparto las mías, las cuales seguro serán muy afines a las de cualquier otro emprendedor que conozcas:

  • Deseo de ser dueña de mi propio tiempo.
    Muchos emprendedores, incluyéndome, nos quejamos de los horarios rutinarios de las empresas. Y, si bien es cierto que los horarios de trabajo de un emprendedor se extienden hasta llegar a los fines de semana sin descanso, ahora estás trabajando esas horas para ti, para tu empresa y para alcanzar tus propios sueños.
  • Evitar rendirle cuentas a un jefe.
    A lo largo de mi experiencia laboral me he dado cuenta de la cantidad de jefes que no saben valorar los excelente equipos de trabajo que conforman sus empresas. Esto, o simplemente no les brindan las oportunidades de crecimiento, de opinión o de responsabilidades que se merecen. ¿Qué mejor que ofrecérselas uno mismo y sin pasar tragos de agua amargos? 
  • Querer hacer las cosas bien.
    Yo soy de las personas que está de acuerdo con la frase: "Si quieres hacer las cosas bien, hazlas tú mismo." Y digo que es una realidad porque siempre nos topamos con gente que se conforma con el mínimo esfuerzo, mentalidad con la cual no comulgo. 
  • Evitar entrar en los  procesos jerárquicos.
    Aún cuando las jerarquías empresariales están desapareciendo, tener que formar parte de una larga lista de aprobaciones para poder realizar el trabajo que te corresponde es, por decir lo menos, terrible. Cuando uno emprende su negocio, sí, también pasa por procesos, pero casi siempre la información llega lista para que realices tu trabajo. Y sino, al menos puedes negociar tus propios lineamientos, tiempos y entregas.

Y es cierto, no lo voy a negar, ingenuamente yo creía que el proceso sería más fácil, que al primer intento todo iba a resultar en un cliente aceptando mis propuestas, pero a pesar de esto, sigo aquí, informándome, acudiendo a eventos, abriéndome puertas que quizá alguien más asumió que estaban cerradas. La realidad es que todo es cuestión de cómo nos tomemos las oportunidades y que estemos realmente dispuestos a aprender de absolutamente todo el proceso que nos hará llegar a donde deseamos llegar, y llevar, a nuestras propias empresas.

Por lo que, si llevas tiempo dándole vueltas en tu cabeza a esta opción de vida, si sientes que es tu pasión, si estás convencido. Yo te lo reafirmo, el momento es ahora.